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RESISTENCIA, AGUANTE Y RESILIENCIA EN LA GESTIÓN DEL CAMBIO EN LA INDUSTRIA
- Gestión del cambio en sistemas manufactureros.
Las organizaciones manufactureras operan en contextos caracterizados por alta complejidad, interdependencia de procesos y creciente variabilidad del entorno. Factores como la aceleración del cambio tecnológico, la volatilidad de la demanda, la presión competitiva global y las exigencias regulatorias introducen perturbaciones recurrentes que afectan tanto el desempeño operativo como la estabilidad organizacional. En este escenario, la gestión del cambio deja de ser un proceso episódico para convertirse en una función estructural del sistema productivo.
Desde una perspectiva de sistemas, la respuesta organizacional frente al cambio no depende exclusivamente de decisiones puntuales, sino del diseño socio-técnico de la organización. En este marco, resulta conceptualmente relevante distinguir entre resistencia, aguante y resiliencia, tres nociones que describen estrategias implícitas —y a menudo coexistentes— de afrontamiento del cambio en entornos manufactureros.
- El sistema manufacturero como sistema socio-técnico.
La industria manufacturera puede conceptualizarse como un sistema socio-técnico compuesto por:
- subsistemas técnicos (equipamiento, tecnologías de proceso, layout),
- subsistemas organizativos (estructuras de decisión, reglas, flujos de información),
- subsistemas humanos (competencias, experiencia, cultura y relaciones de trabajo).
La capacidad del sistema para sostener su funcionalidad frente a perturbaciones depende del acoplamiento dinámico entre estos subsistemas. En consecuencia, conceptos como resistencia, aguante y resiliencia no deben interpretarse como atributos individuales, sino como propiedades emergentes del sistema organizacional.
- Resistencia organizacional.
La resistencia organizacional puede definirse como la capacidad de un sistema manufacturero para oponerse a una perturbación manteniendo inalterada su configuración estructural y operativa. Esta lógica se apoya en altos niveles de estandarización, control jerárquico y procedimientos rígidos, características históricamente valoradas en contextos industriales orientados a la eficiencia y la repetibilidad.
Desde el punto de vista del desempeño, la resistencia permite minimizar desviaciones iniciales frente a perturbaciones acotadas. No obstante, cuando los cambios son persistentes o superan los supuestos de diseño del sistema, la resistencia reduce la capacidad adaptativa y aumenta la probabilidad de fallas abruptas. En este sentido, la resistencia tiende a generar sistemas estables pero frágiles, con baja tolerancia a la variabilidad estructural.
- Aguante organizacional.
El aguante describe una lógica distinta: la capacidad del sistema para continuar operando bajo condiciones degradadas, sin una oposición activa al cambio ni una reconfiguración estructural significativa. En la industria manufacturera, el aguante suele manifestarse a través de la sobreutilización de recursos, la extensión de jornadas, el mantenimiento reactivo y la postergación sistemática de mejoras.
Desde una perspectiva sistémica, el aguante permite sostener la continuidad operativa en el corto plazo, pero genera una acumulación progresiva de tensiones internas. Esta acumulación se traduce en fatiga organizacional, incremento del riesgo operativo, normalización del desvío y deterioro del capital humano. El aguante, por lo tanto, resulta funcional como estrategia transitoria, pero insostenible como principio estructural de gestión del cambio.
- Resiliencia organizacional.
La resiliencia organizacional se define como la capacidad del sistema manufacturero para absorber perturbaciones, reorganizar sus subsistemas y recuperar niveles aceptables de desempeño, incluso bajo configuraciones operativas diferentes a las originales. A diferencia de la resistencia, la resiliencia no busca preservar la forma del sistema, sino su funcionalidad.
En entornos manufactureros, la resiliencia se asocia a procesos modulares, mecanismos efectivos de feedback, aprendizaje organizacional, autonomía operativa controlada y liderazgo distribuido. Estas características permiten ajustes graduales y continuos frente a la variabilidad, reduciendo la probabilidad de fallas catastróficas y acortando los tiempos de recuperación. En este sentido, la resiliencia puede entenderse como una propiedad dinámica, basada en la capacidad de adaptación más que en la estabilidad estructural.
- Comparación conceptual de las tres lógicas.
Desde el punto de vista de la gestión del cambio, resistencia, aguante y resiliencia representan estrategias organizacionales con impactos diferenciados sobre el desempeño y la sostenibilidad:
- La resistencia minimiza la desviación inicial, pero reduce la adaptabilidad.
- El aguante prolonga la operación bajo estrés, pero incrementa el riesgo sistémico.
- La resiliencia permite sostener la funcionalidad mediante adaptación y aprendizaje.
En contextos manufactureros caracterizados por alta variabilidad y ciclos de cambio cortos, la resiliencia emerge como la única estrategia compatible con la sostenibilidad operativa de mediano y largo plazo.
- Implicancias para la gestión del cambio en manufactura.
Desde esta perspectiva conceptual, la gestión del cambio en la industria manufacturera debería orientarse menos a maximizar la resistencia o exigir aguante continuo, y más a diseñar sistemas organizacionales resilientes. Esto implica integrar criterios de flexibilidad, aprendizaje y adaptación en el diseño de procesos, estructuras y prácticas de gestión.
En consecuencia, la resiliencia deja de ser un atributo deseable para convertirse en un criterio central de diseño organizacional, con implicancias directas sobre la confiabilidad, la competitividad y la sostenibilidad del sistema productivo.
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